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Reconstrucción palpebral y orbitaria 05/09/2013

Reconstrucción_palpebral_orbitaria

Los traumatismos de alta intensidad en la región periocular pueden ocasionar graves daños a las estructuras oculares y sus anejos. Las causas más frecuentes de este tipo de lesiones son los traumatismos deportivos, los accidentes de tráfico, heridas en conflictos bélicos y otras situaciones de violencia, quemaduras graves y mordeduras de perro.

En los ojos, un traumatismo de suficiente intensidad puede ocasionar graves lesiones a las estructuras internas del globo ocular que pueden comportar una pérdida de visión permanente. Cuando el impacto no es tan severo, pueden aparecer hemorragias intraoculares, catarata traumática, glaucoma o desprendimiento de retina, situaciones que suelen tener tratamiento y buen pronóstico.

La situación más grave es la presencia de una perforación o estallido ocular, ya que la disrupción de las paredes oculares supone un alto riesgo de pérdida de la visión y de la viabilidad del globo ocular si no se trata de forma urgente mediante cirugía.

En ciertas ocasiones, la disrupción de las estructuras oculares es tan severa que ocasiona la pérdida del globo ocular. En estos casos enfocamos el tratamiento a la rehabilitación estética del paciente, mediante el implante de prótesis orbitarias que imitan con gran perfección al ojo sano.

Los párpados también pueden sufrir importantes daños en accidentes o traumatismos. Los más comunes son las laceraciones simples, que generalmente tienen tratamiento quirúrgico sencillo. A veces, los conductos lagrimales pueden seccionarse y requerir una reconstrucción. Los traumatismos palpebrales más complejos, que se presentan con pérdida de tejido, pueden ser difíciles de tratar, ya que a la propia lesión traumática se suma una reacción cicatricial muy intensa.

En la gran mayoría de casos puede conseguirse una recuperación aceptable, tanto funcional como estética, mediante el uso de técnicas avanzadas en reconstrucción palpebral.

En las órbitas, los impactos de alta energía provocan fracturas que afectan con más frecuencia al suelo y la pared interna de la órbita. En muchos casos requieren ser reparadas, ya que provocan el desplazamiento de contenido de la órbita a los senos paranasales y producen un enoftalmos. También pueden provocar visión doble por atrapamiento de músculos oculares en la fractura. En este último caso, el tratamiento quirúrgico debe realizarse lo antes posible para evitar que la visión doble sea permanente. La mayoría de fracturas orbitarias pueden repararse mediante cirugía mínimamente invasiva por vía transconjuntival, sin cicatrices en la piel.

Los traumatismos más complejos, que pueden involucrar el globo ocular, los párpados y la órbita, requieren con frecuencia más de una cirugía para conseguir el resultado funcional y estético deseado.


Autor

Dr. José Nieto, M.D.
Número de Colegiado COMB: 38.579
Médico Oftalmólogo
Especialista en Cirurgia Plástica Ocular

Última modificación 27 Junio, 2017 - 19:44