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Ojo lloroso 22/03/2013

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El lagrimeo es un problema relativamente común y representa uno de los síntomas que más a menudo refieren los pacientes que acuden a una consulta de oftalmología. El ojo lloroso puede ser un problema muy incómodo para el paciente, ya que le lleva a estar continuamente secándose las lágrimas, además de provocar visión borrosa.

La vía lagrimal normal

La vía lagrimal normal se origina en el canto interno del párpado, cerca de la nariz. De allí parten dos pequeños conductos, llamados canalículos lagrimales, que se originan en el párpado superior e inferior y drenan en el saco lagrimal, estructura situada en íntima relación con las fosas nasales y los senos paranasales. El saco lagrimal drena directamente a la nariz.

En condiciones normales, el volumen de lágrimas es imperceptible en la nariz, ya que estas se reabsorben ayudadas por el continuo paso de aire.

Causas de lagrimeo

Existen muchas causas del ojo lloroso, de ahí que la clave de un tratamiento exitoso se base en una meticulosa exploración inicial por parte de un oftalmólogo especializado. Una forma sencilla de entenderlo es clasificar el lagrimeo entre el que sucede debido a anomalías en el sistema de drenaje lagrimal y el causado por un exceso de producción de lágrimas.

El sistema lagrimal puede verse alterado en cualquier parte, desde el inicio de los canalículos hasta el conducto lacrimonasal. A veces, el sistema es permeable a la exploración, pero no drena las lágrimas adecuadamente; esto se denomina epífora funcional, ya que es la función y no la estructura de la vía lagrimal la que está alterada.

Los recién nacidos pueden presentar, a veces, una obstrucción baja del conducto lacrimonasal. Esto suele deberse a una inmadurez del sistema y, en la mayoría de casos, se soluciona espontáneamente antes del año de edad.

En adultos, la afección más común del sistema lagrimal ocurre en el conducto lacrimonasal. Por causas que se desconocen, el conducto se estrecha con la edad y puede llegar a cerrarse completamente. Esto ocurre con mayor frecuencia en mujeres por encima de los cincuenta años de edad. Cuando el conducto lacrimonasal se estrecha, además del lagrimeo, también facilita la aparición de una infección, caracterizada por dolor, enrojecimiento y, a veces, pus en la zona del saco lagrimal.

Cuando el paciente con lagrimeo presenta una vía lagrimal normal debemos buscar otras causas. Es importante, en este caso, explorar con detenimiento la superficie ocular, ya que cualquier problema en esta zona ocasiona irritación y, de forma refleja, un incremento en el lagrimeo.

Tratamiento de las obstrucciones de la vía lagrimal

La obstrucción del conducto lacrimonasal solo tiene tratamiento quirúrgico y se denomina dacriocistorrinostomía (DCR). Con esta operación se crea una nueva vía para las lágrimas, que va desde el saco lagrimal hasta la nariz y evita el conducto lacrimonasal obstruido. Se trata de una cirugía ambulatoria que en la gran mayoría de casos se realiza bajo anestesia local con sedación.

La forma menos invasiva de DCR es el abordaje endoscópico a través de la nariz. Con esta técnica obtenemos unos resultados muy similares a la cirugía clásica externa, con la ventaja de que es una cirugía más corta, sin cicatriz y con una recuperación más rápida.


Autor

Dr. José Nieto, M.D.
Número de Colegiado COMB: 38.579
Médico Oftalmólogo
Especialista en Cirurgia Plástica Ocular

Última modificación 19 Octubre, 2017 - 16:59