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“La rehabilitación visual es fundamental para que las ayudas visuales se acoplen bien”

26/09/2019 · Noticia
Carol Camino

La optometrista y colaboradora del Institut de la Màcula, Carol Camino, se ha especializado en baja visión. Su campo de trabajo es aprovechar y rescatar el resto del campo visual: la rehabilitación visual es básica para que las ayudas visuales se puedan acoplar al paciente, después de identificar sus necesidades específicas

Una vez se recibe el diagnóstico de una enfermedad ocular que impide la realización de tareas cotidianas y las soluciones ópticas convencionales, como las gafas o lentes de contacto, no logran mejorar la situación, el paciente suele ser derivado a la rehabilitación visual y acudir a un especialista en baja visión.

Los pacientes con baja visión son aquellos cuya visión o agudeza visual es reducida, o tienen el campo visual disminuido”, explica Carol Camino, optometrista y especialista en baja visión del Institut de la Màcula. “También pueden tener un gran deslumbramiento en exteriores y/o interiores, o baja tolerancia a los cambios de iluminación”, añade.

El objetivo del programa se centra en proporcionar estrategias que faciliten el desempeño de las actividades diarias en el entorno laboral, educativo, cultural y de ocio, facilitando así la integración social y la autonomía personal. Como explica Carol Camino, la finalidad es “intentar aprovechar o rescatar el resto del campo visual. Ayudar al paciente a poder adaptarse a las ayudas ópticas y electrónicas que necesiten”.

Los síntomas de la baja visión

Los últimos avances en oftalmología y la frecuencia de las revisiones oculares permiten que un gran número de patologías oculares no supongan la pérdida total de la visión. No obstante, existen enfermedades como la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), la retinosis pigmentaria, las cataratas, la retinopatía diabética (RD) y el glaucoma que pueden ocasionar baja visión.

Los síntomas más frecuentes son la pérdida de visión central o de campo visual -lateral, superior, inferior o en túnel-, deslumbramiento, distorsión de la imagen y/o visión borrosa.

En la primera visita con el especialista, “se realizará un estudio para evaluar la visión del paciente”, señala Carol Camino. “A partir de éste, se determinan sus necesidades, la potencia que necesita y lo que requiere”, añade.

El programa de rehabilitación visual

Empezamos a enseñar al paciente cómo tiene que usar las ayudas visuales y también a entrenar las habilidades visuales que se han ido perdiendo”, explica la especialista del Institut de la Màcula, “como por ejemplo mover bien los ojos con movimientos sacádicos, movimientos de escaneo, motricidad ocular, rastreo o entrenar la fijación excéntrica”. Carol Camino subraya que “sin rehabilitación visual, las ayudas visuales no sirven de nada. Hay que saber usarlas y entrenar con ellas para aprovechar la potenciación del resto del campo visual”.

El programa de rehabilitación visual se prepara en función de la patología de cada paciente y sus necesidades y objetivos, siendo éste un programa individualizado. “Desde gafas con luz, telescopios manuales o filtros selectivos para el deslumbramiento hasta ayudas electrónicas en gafas y tablets”, detalla Carol Camino algunas de las ayudas visuales que actualmente existen. No obstante, señala que “cada día hay más nuevas tecnologías de las que nos podemos beneficiar”. En este sentido, un camino en el que se está trabajando es la visión biónica, con la que se “pretende obtener visión funcional artificial en forma de luz como percepción visual, reemplazando parcialmente la visión natural perdida”.

La visión biónica

La visión biónica “consiste en una gafa con cámara y un infrarrojo, unido a un procesador. La minicámara de la gafa genera un vídeo del entorno que capta el paciente y envía los datos vía cable al procesador. A través de una serie de algoritmos, se genera una transmisión a las gafas y se envía infrarrojos. Éstos van al implante retiniano o microchip, generando una estimulación eléctrica que a través del nervio óptico activa al cerebro y recompone la imagen”, explica Carol Camino.

La colaboradora del Institut de la Màcula ve, en este campo, una vía para que en un futuro próximo “la ceguera se convierta en baja visión severa”, después de lograr implantar un microchip a las personas ciegas. No obstante, recuerda, en todo este proceso la rehabilitación visual será “lo más necesario”. “Habrá que enseñar a una persona que no ve, a ver de manera diferente. Será fundamental entrenar al cerebro a ver así y a identificar los objetos con este tipo de visión”, añade.

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Última modificación: 20 Noviembre, 2019 - 16:47