Image Image Image Image Image Image Image Image Image Image
Accesibilidad
Ir arriba

Arriba

El glaucoma en verano

El glaucoma en verano
16/07/2015

Para muchos la llegada del verano es sinónimo de viajes, tiempo de calor y actividades al aire libre. Para los pacientes con glaucoma, esta estación puede representar algunos retos y dar lugar a dudas que intentaremos resolver en este post.

Glaucoma y la luz solar

La luz ultravioleta puede causar daño ocular sin la protección adecuada. La luz se refleja en superficies como el agua o la arena y puede producir quemadas en las estructuras superficiales del ojo (conjuntiva y córnea). En casos de exposición de larga duración, se han descrito daños de las estructuras más internas como el cristalino o la retina.

En el caso concreto del glaucoma, se añade la sensibilidad a la luz y la facilidad de alumbramiento que suelen experimentar estos pacientes. Con unas buenas gafas de sol y un sombrero de ala doble o con visera se puede mejorar mucho esta sintomatología.

Glaucoma y viajes en avión

A veces, los pacientes se preguntan si los cambios en la presión atmosférica durante un vuelo regular pueden afectar al glaucoma. La verdad es que, actualmente, los cambios de presión dentro de la cabina están muy controlados y se hacen de manera muy progresiva, según el ascenso y el descenso del avión, por lo que el efecto de la presión del ojo (presión intraocular) es casi nulo. En cambio, estos cambios sí afectan sobre el volumen de gas en el aire, cosa que podría afectar a los pacientes que han sido operados recientemente de la retina. A veces los cirujanos dejan una burbuja de gas, para mantener la retina en su sitio, que puede durar hasta 6-8 semanas y que, con los cambios de altitud podría expandirse y causar un aumento brusco de la presión intraocular.

Por norma general, a los pacientes operados de retina a los que se les introduce gas, se les avisa de la contraindicación de volar durante estas semanas. En la cirugía del glaucoma no se utilizan estos gases, y por tanto los pacientes no suelen tener restricciones a la hora de volar. De todas maneras, lo mejor es consultar al oftalmólogo antes de viajar, sobretodo en casos de cirugía reciente, para asegurarse.

En cualquier caso, dentro de la cabina el aire es habitualmente muy seco, de manera que es recomendable el uso de lágrimas artificiales, sobretodo en los pacientes con glaucoma que toman gotas de manera crónica y que tienen más tendencia a padecer sequedad ocular. De la misma manera, recomendamos que -igual que con el resto de medicación- siempre lleven gotas del glaucoma en el equipaje de mano para evitar saltarse dosis en caso de retrasos, vuelos más largos o pérdida de equipaje. Los colirios deben estar tapados para evitar pérdidas y en una zona fresca para evitar el exceso de temperatura.

El verano y las gotas del glaucoma

Los cambios de localización pueden hacer que sea más difícil el cumplimiento y pueden hacernos dudar respecto a la conservación de las gotas del glaucoma. La mayoría de las empresas farmacéuticas recomiendan mantener las gotas entre 15-25ºC de temperatura, de forma que si tenemos que viajar a zonas muy cálidas tenemos que intentar evitar la exposición solar directa de los colirios durante el trayecto y conservar las gotas en un lugar fresco una vez llegamos a nuestro destino. Normalmente, en el prospecto del fármaco aparecen las indicaciones de conservación propias de cada medicamento. Si todavía tenéis dudas podéis preguntar a vuestro farmacéutico o buscar información en la página web de la empresa farmacéutica correspondiente.

 

Fotografía: Lovely beach de Luke Ma.

Deja un comentario


Última modificación 16 Noviembre, 2017 - 17:43